
Su origen sin embargo es bastante anterior, en base a las pruebas de Carbono 14 y las ropas de las personas que aparecen en las ilustraciones del libro (propias de la Europa medieval), se ha datado el manuscrito entre el año 1404 y 1520.
Dado que no se conoce su autor, es difícil determinar su origen exacto. Los primeros propietarios del manuscrito afirmaban que su autor fue Roger Bacon, un filósofo y científico inglés del siglo XIII, sin embargo solo es una de las teorías. El primer dueño del libro que se tiene constancia es Rodolfo II de Habsburgo, Archiduque de Austria y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (entre otros títulos), un gran aficionado a la magia, la alquimia y los libros extraños que compró el manuscrito a un desconocido. Posteriormente el libro recayó en su mano derecha, Jacobus Sinapius, quien intentó traducirlo sin éxito. A la muerte de éste, Georgius Barschius, un alquimista que trabajó en la corte de Praga a principios del siglo XVII recibió el manuscrito intentando también descifrarlo sin conseguirlo, Barschius incluso envió una carta a un conocido erudito de la época, Atanasio Kircher, para que le ayudara. Esa carta enviada en 1639, que aún se conserva, es la referencia más antigua al manuscrito Voynich que se tiene constancia.

Más misterioso aún es el contenido del manuscrito. Consta de algo más de 240 páginas de pergamino escritas en un idioma desconocido pero que gracias a la ley Zipf se sabe que es una lengua natural hasta ahora sin identificar, se le ha denominado simplemente idioma Voynichés. El estudio de este lenguaje muestra que no se trata probablemente de una lengua europea, con un alfabeto con ciertas semejanzas al árabe. En 2014 un ingeniero ruso afirmó haber descubierto varias palabras basándose en las semejanzas de la escritura con un antiguo alfabeto eslavo, que aparecen repetidas en el manuscrito, entre ellas: cáñamo, ropa de cáñamo, comida, beber y seis.

El hecho de saber tan poco sobre este auténtico documento medieval ha alimentado multitud de teorías acerca del manuscrito y la extraña lengua en la que está escrito.
La primera teoría es que el alfabeto no es nuevo en realidad ni se trata de una nueva lengua desconocida, el texto está cifrado mediante símbolos y habría que encontrar la clave para descifrado. El texto resultante sería una lengua conocida de la Europa medieval. Es en la hipótesis que más se ha trabajado ya que además coincide en parte con la teoría que atribuye su autoría a Roger Bacon, y que además de filósofo era científico y conocía bien los cifrados. A muchos investigadores esta teoría les plantea dudas esta teoría debido a que el lenguaje usado en el texto se ha dado casi por seguro que es un lenguaje natural y por tanto no podría estar cifrado.


Entre otras teorías, se especula con que se trate en realidad de un lenguaje artificial o que simplemente se trate de un engaño, incluso se apuntó a Voynich como artífice del fraude ya que era un experto en libros antiguos, sin embargo la veracidad histórica del libro parecen corroborar su versión, el manuscrito existía siglos antes de llegar a las manos de Voynich.
Las hipótesis sobre su autoría son también variadas, entre otros se ha señalado como posibles autores además de a Roger Bacon y al propio Voynich a conocidos personajes históricos como John Dee, un matemático y astrónomo ingles del siglo XVI interesado en ciencias como la alquimia y el ocultismo; a Edward Kelley, conocido alquimista y ocultista inglés compañero de viajes de John Dee; o a Jacobus Sinapius, especialista en hierbas medicinales y farmacología que llegó a tener el libro en su poder durante varios años. Ninguna de estas hipótesis se ha podido demostrar y a día de hoy el manuscrito se sigue considerando de autor desconocido.
Además de sus diversos propietarios en la historia, numerosos criptógrafos e historiadores han intentando descifrar el manuscrito Voynich sin conseguirlo hasta el momento. Destacados especialistas en descifrado de códigos durante la Segunda Guerra Mundial pudieron estudiar el libro en profundidad, sin embargo tampoco consiguieron dar con las claves para entender el texto.
El último estudio del manuscrito Voynich se publicó en 2014, señala que es posible que el libro esté escrito en algún tipo de lengua exótica mezcla de varias lenguas nativas de Centroamérica, especialmente de la zona de México, quizás influida en parte con el español de la época.

Sea como fuere, 500 años después de ser escrito el manuscrito Voynich sigue siendo un gran misterio a la espera de ser descifrado su texto o hallar más datos que puedan servir para comprender la extraña lengua en el que está escrito. Para quien quiera saber más, uno de los estudios más completos (en inglés) de este histórico documento lo podemos encontrar en la página web The Voynich Manuscript.
Al ser un documento de Dominio Público, el libro original se puede ver online o descargar en PDF desde la web The Internet Archive.
Felicidades por este magnífico y ecléctico blog.
ResponderEliminarYa hay quien ha descirado el manuscrito.
Se trata de descripciones de materia vista por un microscopio.
En el manuscrito hay algunas ilustraciones que lo revelan.
Muy posiblemente se trate del primer documento científico, posiblemente disfrazado para evitar censura o represalias de su época, que describe con gran detalle estructuras microscópicas. Un galileo artista, pero del microscopio, en lugar del telescopio.
y quien lo ha descifrado? Donde lo has leido?
ResponderEliminar